EL RESURGIR
El baloncesto en Ferrol no desapareció el día que el OAR dejó de competir, sino que se transformó. Durante años, permaneció en los recuerdos, en las conversaciones cotidianas, en las historias que pasaban de generación en generación. Se mantuvo vivo en quienes lo habían vivido… y también en quienes crecieron escuchándolo sin haberlo visto. La ciudad convivió con esa ausencia, pero también con algo más profundo: una identidad que nunca llegó a romperse. En Ferrol se había creado una identidad, la ciudad naval seguía siendo una ciudad de baloncesto y solo necesitaba un nuevo camino para seguir creando historias.
En 1997 nace el Club Universitario Ferrol con un objetivo claro y profundamente significativo: ofrecer a niñas y mujeres un espacio donde desarrollar su pasión por el baloncesto. En ese momento no se trataba de recuperar lo que había sido el OAR, sino que se trataba de empezar de nuevo, sin focos y sin grandes recursos. Pero lo que sí que estaba claro, es que ese club iba a crecer desde la base. Los primeros años reflejan perfectamente esa filosofía. Los equipos del club se vinculan a estructuras educativas como la Compañía de María, y el primer equipo compite en categorías modestas, lejos del foco mediático. Pero ahí, precisamente ahí, empieza a construirse algo importante. Porque mientras el primer equipo competía, el club estaba sembrando: cantera, estructura, identidad y comunidad. Algo que no se ve a corto plazo y se puede pensar que no vale para nada, pero que lo consigue cambiar todo con el tiempo.

1ª Plantilla del Universitario - Imagen cedida por el club
"Cuando Leopoldo Ibáñez, con algunos de sus compañeros y su mujer empezaron el proyecto del Universitario había siempre
esa lucha entre el Tirso, OAR… para ganarse ese lugar y respeto de la ciudad y ser representantes oficiales de Ferrol. Ellos
hicieron un muy buen trabajo al principio que ahora se esta cosechando" - Anicet Lavodrama
Los primeros pasos hacia la élite
A base de esfuerzo, el crecimiento del club no tarda en llegar ya que, en 1999, el Universitario Ferrol logra el ascenso a Primera Nacional en una fase celebrada en la propia ciudad. Esto no es solo un éxito deportivo, sino que es una señal de que el proyecto empieza a tomar forma. Dos años después, el club pasa a formar parte de una nueva competición creada por la Federación Española: la Liga Femenina 2. En ese momento el nivel sube y la exigencia también, pero el equipo siempre responde.
Es por fin en la temporada 2004/2005 cuando llega el primer gran momento de la historia del club: el ascenso a la máxima categoría del baloncesto femenino español. Una eliminatoria agónica en Sóller, decidida en los últimos instantes, convierte ese momento en algo inolvidable para el club de la ciudad naval. La temporada siguiente, ya en la élite, el equipo no consigue mantenerse, pero el impacto va mucho más allá del resultado deportivo. Porque esa experiencia deja algo clave y es la sensación de que ese nivel no es inalcanzable. Tras ese primer contacto con la élite, el club entra en una etapa larga, silenciosa y fundamental. Ocho temporadas en Liga Femenina 2, ocho años de trabajo continuo y años de intentarlo. Se disputan fases de ascenso, se construyen equipos, se generan dinámicas y, sobre todo, se forja el carácter del club. No hay éxitos inmediatos, pero sí algo mucho más importante, una identidad basada en la persistencia.
Ese trabajo invisible termina dando sus frutos en la temporada 2013/2014. Con un grupo de jugadoras que marcaría época y con Lino López ya al frente del equipo, el Universitario Ferrol logra el ascenso a la máxima categoría. Esta vez no es un momento aislado, sino que es el resultado de todo lo anterior. El regreso a la élite supone un nuevo reto. Durante dos temporadas, el principal objetivo es mantenerse. El equipo compite con humildad, consciente de sus limitaciones, pero también de su capacidad para crecer. Cada partido es una oportunidad de aprendizaje. Y poco a poco, el club empieza a consolidarse, no hay grandes titulares todavía, pero sí una evolución constante.
El punto de inflexión
La temporada 2016/2017 marca un antes y un después. El BAXI Ferrol deja de ser un equipo que lucha por sobrevivir y pasa a ser un equipo que compite por algo más ya que ese año, el club logra: su primera participación en la Copa de la Reina, su clasificación para los PlayOffs por el título y el tercer puesto en liga que era hasta el momento el mejor resultado de su historia. El salto es enorme y ya no se trata solo de estar, se trata de competir.
La temporada siguiente confirma que no fue casualidad. El equipo repite presencia en Copa, vuelve a pelear en playoffs y se consolida como uno de los proyectos más sólidos del baloncesto femenino español. Mientras tanto, algo empieza a cambiar fuera de la pista, el pabellón empieza a llenarse en los partidos, la afición responde y la ciudad vuelve a conectar con su equipo.

Plantilla temporada 2016/17- Imagen cedida por el club
Cuando el proyecto parece consolidado, llega uno de los momentos más duros: el descenso en la temporada 2018/2019. Sin embargo, lejos de romperse, el club reacciona. En 2020, cuando el equipo estaba en posición de ascenso, la pandemia detiene la competición y aun así, el mensaje queda claro: el BAXI está preparado para volver. Y lo hace de forma contundente. En la temporada 2020/2021 firma un curso perfecto consiguiendo 29 victorias en 29 partidos. Un ascenso incontestable. La historia vuelve a repetirse en parte con un nuevo descenso en 2022, pero también con una nueva respuesta inmediata ya que, en 2023, el equipo regresa de nuevo a la máxima categoría. Porque si algo define a este club es su capacidad para levantarse después de superar situaciones críticas.
El sueño europeo: cuando todo cambia
La temporada 2023/2024 confirma la estabilidad del proyecto, pero es la 2024/2025 la que cambia definitivamente su dimensión. El BAXI Ferrol debuta en Europa. Parte desde la fase previa, pero avanza ronda tras ronda, compitiendo contra equipos con mayor presupuesto y experiencia. El equipo gana en escenarios históricos y acaba alcanzando la final de la EuroCup Women en su primera participación. Un logro que trasciende lo deportivo. Un club construido desde la base, sin atajos, se convierte en subcampeón de Europa.
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Jugadoras y cuerpo técnico del BAXI en la final de EuroCup 2025 - Imagen cedida por el club

Pabellón de A Malata durante un partido de EuroCup 2025 - Imagen cedida por el club

Jugadoras y cuerpo técnico con la afición desplazada en Francia - Imagen cedida por el club
En medio de esta historia, las palabras de sus protagonistas ayudan a entender lo que significa realmente el BAXI Ferrol.
Mucho más que baloncesto
Hay una idea que se repite constantemente dentro del club y es que el BAXI Ferrol es una familia. Pero en el BAXI esa palabra no funciona como un eslogan ni como un recurso comunicativo. Es una realidad que se construye en el día a día, en la forma de trabajar, en la manera de competir y, sobre todo, en la relación que existe entre el equipo y su entorno. Porque si hay algo que define al BAXI Ferrol es precisamente eso, el vínculo con su gente. El vestuario, el cuerpo técnico y la afición no son elementos separados, sino partes de una misma estructura emocional. El equipo no se entiende sin lo que ocurre en la grada, y la grada no se entiende sin lo que ocurre en la pista. Existe una conexión constante, casi orgánica, que va mucho más allá del resultado.
"El equipo no saldría adelante sin el cuerpo técnico, al final son el pilar, ellos son los que deciden que jugadoras van a estar cada
año y son los que nos manejan digamos. El buen rollo que tienen entre ellos nos lo pasan a nosotras y eso nos
ayuda a conectar con la afición también" - Blanca Millán
Como explica Blanca Millán, el propio vestuario es un reflejo directo de lo que hay fuera: de la ciudad, del ambiente y del apoyo que reciben. Las jugadoras son conscientes de que no compiten solo por un objetivo deportivo, sino también por una comunidad que se siente representada en ellas. Saber por quién juegan y por qué lo hacen se convierte en una motivación constante. Esa conexión no se limita a los partidos. Se traslada a la vida cotidiana, a la relación cercana entre jugadoras y afición, a ese reconocimiento mutuo que hace que el club trascienda lo estrictamente deportivo. Las jugadoras no son figuras lejanas, sino referentes cercanos, accesibles, parte de la ciudad.
"Para nosotros, la mayor victoria del club no está en los resultados, sino en cómo la
ciudad se ha volcado con el equipo"- Lino López
El crecimiento del BAXI no se mide solo en clasificación o títulos, sino en masa social, en identidad compartida o en la capacidad de generar un sentimiento colectivo. La temporada 2025-26 es el mejor ejemplo de ello: el club alcanzó los 2.461 abonados, batiendo su récord histórico y confirmando el enorme arraigo social que el proyecto ha conseguido en la ciudad. Incluso en los momentos más difíciles, cuando los resultados no acompañan, ese vínculo se mantiene. Y ahí es donde realmente se diferencia una afición: en su capacidad para sostener, acompañar y seguir presente.
Ese apoyo constante es lo que convierte al BAXI Ferrol en algo más que un equipo competitivo. También influye la propia filosofía del club. La apuesta por jugadoras jóvenes, por perfiles humanos además de deportivos, por crear grupos cohesionados, hace que todo sea más cercano, más reconocible. No se trata solo de ganar, sino de cómo se gana y con quién se construye ese camino. El resultado de todo esto es un ecosistema único: un club donde las jugadoras se sienten en casa, donde el cuerpo técnico transmite cercanía y donde la afición no es un espectador, sino una parte activa del proyecto. Por eso, cuando se habla del BAXI Ferrol, no se habla únicamente de baloncesto. Se habla de identidad, de pertenencia y de comunidad.
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Dalayah Daniels firmando autógrafos en el último partido de la temporada 2025/26 - Imagen cedida por el club
Alba Sánchez-Ramos firmando autógrafos en el último partido de la temporada 2025/26 - Imagen cedida por el club
Jugadoras con los aficionados en el último partido de la temporada 2025/26 - Imagen cedida por el club
Ovación de A Malata en el último partido de la temporada 2025/26 - Imagen cedida por el club
El momento simbólico
El resurgir del baloncesto en Ferrol no se puede entender sin mirar hacia atrás porque, aunque el OAR dejó de competir hace décadas, nunca llegó a desaparecer del todo. Su huella permanece en la memoria colectiva de la ciudad. En las historias que se siguen contando, en los recuerdos que pasan de padres a hijos, en esa identidad compartida que ha convertido al baloncesto en algo más que un deporte en Ferrol. El OAR no es solo un capítulo cerrado: es un punto de partida que sigue influyendo en el presente. Como explica Ricardo Aldrey, ese recuerdo “es imborrable” y continúa transmitiéndose de generación en generación. No se trata únicamente de nostalgia, sino de una herencia cultural que ha moldeado la forma en la que la ciudad entiende el baloncesto. Muchos de los aficionados actuales no vivieron directamente aquella época, pero han crecido escuchándola, incorporándola como parte de su propia identidad.
En ese contexto, el BAXI Ferrol no aparece como una simple continuación, sino como una nueva etapa que inevitablemente dialoga con ese pasado. Se mueve en ese equilibrio entre memoria y construcción propia. Ese diálogo entre pasado y presente tuvo uno de sus momentos más significativos cuando el BAXI Ferrol salió a competir en Europa con una equipación blanca y verde, en homenaje al OAR. No fue una simple elección estética, fue un gesto cargado de significado. En ese instante, dos épocas distintas del baloncesto ferrolano se encontraron. La historia y la actualidad compartieron un mismo símbolo, reconocible para quienes lo habían vivido y revelador para quienes lo descubrían por primera vez.
La reacción de la ciudad fue inmediata. La afición se volcó, el pabellón recuperó sensaciones que parecían pertenecer a otra época y el ambiente volvió a conectar con esa memoria colectiva que nunca se había perdido del todo. De alguna manera, ese gesto consiguió algo más profundo que cualquier resultado deportivo: reactivar un sentimiento. Hacer visible que el pasado sigue presente. Y que, aunque el baloncesto en Ferrol haya cambiado de forma, su esencia sigue siendo la misma.
Más allá del tiempo y de las diferencias entre épocas, hay elementos que conectan directamente al OAR con el BAXI Ferrol: la forma de entender el baloncesto, la relación con la ciudad y la emoción que se genera en la grada. Este vídeo recoge distintas voces que, desde la experiencia y la memoria, ayudan a trazar ese paralelismo entre pasado y presente.
Un presente consolidado y un futuro abierto
Hoy, el BAXI Ferrol no es solo la continuidad del baloncesto en la ciudad, sino su máxima expresión en el presente. El club se ha consolidado como uno de los proyectos más reconocibles del baloncesto femenino español, compitiendo en la élite y demostrando, temporada tras temporada, que es posible mantenerse al más alto nivel desde la humildad, el trabajo y una identidad muy definida. En lo deportivo, el equipo ha logrado estabilizarse en la máxima categoría, compitiendo de tú a tú con clubes de mayor presupuesto y trayectoria reciente. La participación en competiciones nacionales como la Copa de la Reina y los PlayOffs por el título se ha convertido en una realidad recurrente, reflejo de un proyecto que ha dejado atrás la etiqueta de revelación para convertirse en una realidad consolidada.
"Creo que todo el mundo tiene que estar super orgulloso de que un club humilde como el Baxi esté en el mapa nacional,
y cada vez más, en el europeo. Y al ser gallega creo que vivir esto en primera persona es algo único" - Blanca Millán
El salto a Europa ha supuesto, además, un punto de inflexión definitivo. La histórica participación en la EuroCup Women, culminada con el subcampeonato en la temporada 2024/2025, no solo ha situado al club en el mapa internacional, sino que ha reforzado su crecimiento a nivel institucional, deportivo y social. Competir contra algunos de los mejores equipos del continente y alcanzar una final europea ha demostrado que el techo del BAXI Ferrol está mucho más alto de lo que podía imaginarse hace apenas unos años. Por ese motivo, el presente del BAXI Ferrol se entiende también a través de sus protagonistas, las jugadoras que formaron parte de la plantilla 2025/2026.
Hay un aspecto que refleja especialmente bien la filosofía del club y su apuesta por el futuro: la integración de jugadoras jóvenes en la dinámica del primer equipo. Aunque no formen parte oficialmente de la primera plantilla, jugadoras del equipo juvenil como Elena Baldonedo e Irene Somorrostro trabajan habitualmente junto al primer equipo, participando en entrenamientos y formando parte del día a día del grupo. Su presencia no solo refuerza el nivel competitivo en los entrenamientos, sino que también evidencia el compromiso del club con el desarrollo de talento propio. Como explica Lino López, su papel es fundamental para la mejora del equipo.
Este tipo de dinámicas refuerzan la identidad del BAXI Ferrol como un club que no solo compite en el presente, sino que también construye su futuro desde dentro, apostando por el trabajo, la formación y la continuidad. Pero más allá de los nombres, hay un elemento que define especialmente el momento actual del club: su conexión con la ciudad. La masa social ha crecido de forma notable, superando los dos mil abonados y llenando el pabellón de A Malata en las grandes citas. El baloncesto ha vuelto a formar parte del día a día de Ferrol, no solo como espectáculo deportivo, sino como punto de encuentro colectivo.
El proyecto actual también mantiene una apuesta firme por la formación y el desarrollo de jugadoras, combinando talento joven con perfiles internacionales y consolidando una estructura que va más allá del primer equipo. Esta base permite al club no solo competir en el presente, sino también garantizar su sostenibilidad a largo plazo. En este contexto, el BAXI Ferrol representa mucho más que un equipo en activo: es el resultado de un proceso de reconstrucción que ha sabido aprender del pasado, adaptarse a las dificultades y crecer con coherencia. Un club que mira al futuro sin perder de vista su identidad, consciente de que su mayor fortaleza no está únicamente en la pista, sino en todo lo que lo rodea.

La próxima temporada, el BAXI Ferrol abandonará temporalmente el pabellón de A Malata debido a las obras para reformarlo y regresará a Punta Arnela, el escenario donde el OAR escribió algunas de las páginas más importantes de la historia del baloncesto ferrolano. No será únicamente un cambio de pista. Será un reencuentro simbólico entre pasado y presente.
El mismo pabellón que durante décadas reunió a generaciones enteras de aficionados volverá a llenarse de baloncesto de élite, recuperando una conexión emocional que sigue muy presente en la memoria colectiva de la ciudad. Allí donde el OAR convirtió cada partido en una experiencia compartida, el BAXI Ferrol iniciará una nueva etapa marcada por la cercanía, la identidad y el regreso a un lugar cargado de historia.
El propio club ha querido transmitir ese sentimiento a través de su nueva campaña de abonados, presentada bajo el lema #OInfernoDePuntaArnela. Una frase que no solo hace referencia al ambiente histórico del pabellón, sino también a la voluntad de volver a conectar de forma directa con la afición y recuperar esa atmósfera única que convirtió a Punta Arnela en uno de los símbolos emocionales del baloncesto ferrolano.
De alguna manera, el baloncesto en Ferrol vuelve a casa. Y en ese regreso no solo se recupera un pabellón, sino también una forma de sentir el deporte. Un espacio donde pasado y presente vuelven a encontrarse para demostrar que, aunque hayan cambiado los nombres y las generaciones, la pasión de la ciudad por el baloncesto sigue intacta.


















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